Según
las escrituras, el Espíritu Santo de Dios, al igual que Dios Padre y su Hijo, también
asume funciones particulares en beneficio del pueblo. Por ese motivo conviene
estudiarlas con la finalidad de determinar aquellas que requieren ser
correspondidas y honradas por el pueblo. Del mismo modo que el Hijo, el
Espíritu Santo de Dios asumió diversas funciones en los tiempos relacionados
con los escritos del Antiguo Testamento, y otras similares a partir de la
entrada en vigencia del Nuevo Pacto. A continuación examinaremos estas por
separado:
ASUMIDAS SEGÚN LOS
ESCRITOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
·
Cada vez que los
siervos de Dios necesitaban de su sabiduría para cumplir comisiones importantes,
el Espíritu de Santo proveía las habilidades requeridas, tal como ocurrió con
Bezaleel, José, Moisés y Josué y otros (Gén 41:38-39, Éxo 31:2-3, Deut 34:9-12)
·
El Espíritu Santo
capacitaba con los dones de revelación y de profecía a los siervos de Dios que
los requerían por haber sido escogidos como profetas para dar a conocer la
voluntad de Dios a los hombres. Algunos ejemplos de ellos fueron: Moisés, David,
y el profeta Azarías (Núm 11:25, 2Sa 23:2, 2Cr 15:1-8).
·
También capacitaba con dones
y habilidades especiales a los siervos que Dios iba a usar como jueces de
Israel, con el objeto de dirigir las batallas contra sus enemigos y juzgar al
pueblo conforme a la ley que Dios le dio a su siervo Moisés (Jue 3:9-10, Jue
6:33-35, Jue 14:19).
·
Los reyes o mayordomos
que Dios elegía para gobernar a su pueblo por medio de ellos, requerían de dones
como sabiduría y profecía. El Espíritu de Dios los dotaba de estos dones y de
otras habilidades (1Sa 10:6, 1Sa 16:13).
·
Actuaba para avergonzar
a los siervos que no quieren hacer la voluntad de Dios, para que los entendidos
los identificaran y se cuidaran de ellos (1Sa 19:20-24).
DESDE EL ADVENIMIENTO DEL HIJO DE DIOS
·
El Espíritu Santo provee
de los dones de revelación y de profecía a los siervos de Dios para conocer los
tiempos de cumplimiento (Luc 1:67-70, 2Pe 1:21).
·
Como maestro y guía de
la verdad, para dar a conocer a los siervos de Dios todo lo que el Hijo y el
Padre les necesita enseñar (Jua 14:26, Jua 16:13).
·
Una de sus funciones es
convencer al mundo de pecado, de justicia y de juicio (Jua 16:7-8).
·
Formar habilidades y capacidades
y ungir con el poder de Dios a los siervos santos, al proveer los nueve dones
con el fin de edificar al pueblo y darle a conocer la voluntad de Dios. Estos
dones son: palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, sanidades, milagros,
profecía, discernimiento de espíritus, lenguas e interpretación de lenguas (1Co
12:7-10).
COMO HONRAR LOS ROLES DEL ESPIRITU SANTO
El
Espíritu Santo nos honra de distintas maneras: dotándonos de poder y de
habilidades espirituales mediante los nueve dones; en el desarrollo de
capacidades mentales y físicas para la solución de problemas; habitando en
nuestros cuerpos como su morada para santificarlo con su presencia (2Ti 1:14,
2Ts 2:13); y manteniendo una comunicación efectiva para la corrección y
enseñanza (Jua 14:26). Por tanto, seríamos egoístas si no nos interesáramos
también en darle la honra que merece. No podemos olvidar que honrar a quien nos
honra es un acto de justicia.
CÓMO HONRAR LOS NUEVE DONES
Por lo antes señalado, es justo que honremos cada uno de
los nueve dones del Espíritu Santo. Como es bien sabido, hay doctrinas
evangélicas que no aceptan los dones espirituales, razón por la cual nunca
podrán honrarlos. Por ejemplo, aquellas doctrinas que no aceptan que Dios habla
hoy a través de sueños, visiones o por los profetas, además de menospreciar el
ministerio profético, también
menosprecian los dones del Espíritu Santo. Este tipo de doctrinas
leudadas con errores y omisiones de verdades eternas, contristan el Espíritu de
Dios (Efe 4:30), porque es como poner un bozal en la boca de una persona para
que no hable. De ahí la necesidad de que se dé libertad al Espíritu Santo para hablar
y actuar conforme a las necesidades que presenta la asamblea.
Por otro lado, cada uno de los cinco ministerios es dotado
con varios dones, pues estos son imprescindibles para realizar su función
correctamente. La falta de dones en un ministro es una evidencia de que no lo está
ejerciendo de manera legítima. Es necesario que el profeta posea los dones de
profecía y de revelación; que el evangelista posea los de ciencia y sanidades;
y que tanto el maestro como el pastor posean los de sabiduría, ciencia y
revelación, entre otros. De ahí que, todo el que honra a los cinco ministerios cuando
operan de manera legítima con sus dones espirituales, también honra al Espíritu
Santo de Dios.
´CÓMO HONRAR SU ENSEÑANZA
Una de las funciones que desempeña
el Espíritu Santo para la edificación, perfección y santificación del creyente
es la de maestro. Ya hablamos antes sobre cómo honrar el ministerio del
maestro, así como de los atributos y virtudes que se requieren para lograrlo.
Sin embargo, conviene hacernos la siguiente pregunta ¿De qué manera el Espíritu
Santo nos enseña? Por una parte, nos enseña a través de la manifestación de los
dones de revelación que pueden operar en la misma persona, o en otra que le está
enseñando o comunicando algo. Por otra parte, el Espíritu Santo nos enseña a
través de una comunicación directa, que se da normalmente en momentos en los
cuales hay mayor disposición para escuchar su voz, como en los momentos de
oración o de meditación de la palabra (Rom 8:14, 1Co 2:10).
CÓMO HONRAR SU MORADA O HABITACION
1Co 3:16
¿No sabéis que sois templo de Dios,
y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
Nosotros como hijos de Dios, tenemos
la promesa de que su Espíritu Santo habitará en nuestros cuerpos como una señal
de que hemos cumplido los requisitos mínimos para que esto posible. Téngase en
cuenta que el Espíritu Santo solo puede habitar en el cuerpo de un creyente que
se está formando en la santidad. Veamos un ejemplo para mayor claridad:
Alberto recibirá en su casa al presidente de la empresa
donde trabaja, persona a quien considera muy especial, y además piensa hacerle
una petición mientras participan del almuerzo que le preparará ¿Estaría bien
que Alberto no limpiara y ordenara su casa para recibir a aquella persona importante?
El Espíritu Santo es más especial que cualquier persona de la tierra, y a Él le
caracterizan la pureza y la santidad. De manera que el Espíritu de Dios solo
morará de manera permanente en el cuerpo (templo) de aquellos siervos que se
mantengan alejados del pecado y la contaminación.
No está bien pensar que el Espíritu Santo mora en cualquier
creyente sin importar su reputación. Lo cierto es que Él se contrista cada vez
que la persona en quien mora comete cualquier tipo de pecado o contaminación.
En relación con este punto, Jesucristo enseñó que el Espíritu de Dios solo
habita en aquellos siervos que aman y guardan sus mandamientos, porque ellos
son los que se mantienen en un continuo proceso de santificación (Jua 14:23).
CONSECUENCIAS POR NO HONRAR LOS ROLES DEL ESPÍRITU
SANTO
Además de las consecuencias señaladas en los párrafos
anteriores, podemos mencionar las siguientes:
·
Sabiendo que nuestro cuerpo fue diseñado por
Dios para ser templo y morada del Espíritu Santo, es conveniente que nos
apartemos de toda contaminación y pecado. Aquel que no quiere honrar al
Espíritu de Dios pagando el precio de la obediencia y santificación, su cuerpo será
más bien una morada de demonios.
·
La asamblea que no da libertad a los nueve
dones espirituales, le pone una camisa de fuerza a las funciones del Espíritu
de Dios, por lo que no podrá contar con su enseñanza para ser redargüidos y
corregidos cada vez que sea necesario. Además los cinco ministerios requieren
de la operación de los dones para que se puedan lograr los objetivos de sus
funciones.
·
El que contamina el cuerpo por su ignorancia, lo
estará destruyendo poco a poco. Como consecuencia, Dios también lo destruirá. La
enfermedad es una de las causas de la continuación.

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