UNA INTRODUCCIÓN A LOS ROLES DE DIOS
|
L |
a Escritura
es fiel al enseñarnos que el Dios Eterno ha desempeñado diferentes roles desde
el principio de la creación. Por otro lado, el pueblo debe comprender, a la luz
de la palabra, cómo su carácter se ve afectado cuando asume cada uno de ellos
por conveniencia. Sin duda, este conocimiento nos permitirá saber lo que Dios
espera de nosotros, porque, al entender cuál es el rol que ha asumido y cuál
nos corresponde ejercer, solo nos queda obedecer. Así, nuestras acciones serán consideradas
obras de justicia y honra. Si, por el contrario, no actuamos de acuerdo con los
tiempos y su carácter por carecer de este conocimiento, más pronto que tarde
vendrán sobre nosotros las consecuencias de nuestra negligencia.
A
continuación, veremos algunos de los roles que Dios asumió en el pasado a la
luz de las Sagradas Escrituras, entendiéndose que Él no ha cambiado y, por
tanto, puede asumirlos nuevamente en nuestros días cuando lo considere
necesario (Mal 3:6, Stg 1:17). Para comenzar, sabemos que al principio Dios
ejerció la función de Creador cuando
hizo los cielos, la tierra y todo lo que hay en ellos (Gén 1:1, Sal 146:6). Posteriormente,
en el huerto del Edén, asumió la función de legislador al establecer preceptos y mandamientos que Adán y Eva
debían cumplir. La ley de justicia que les fue dada incluía promesas y
bendiciones (Gén 1:28), pero también sentencias y juicios, pues les advirtió
que morirían si se les ocurría tocar o comer cualquier fruto del árbol
prohibido (Gén 2:16-17).
Gén
2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día
que de él comieres, ciertamente morirás.
Lamentablemente,
Adán y Eva sucumbieron a la tentación y desobedecieron el precepto que se les
había dado, por lo que Dios se vio
obligado a ejercer de juez, porque era necesario juzgar la rebelión de los
infractores del mandamiento. Al ver el arrepentimiento y la aflicción de los
pecadores, tuvo misericordia de ellos y decidió que un sustituto moriría en su
lugar, es decir, un cordero manso. No obstante, los que quebrantaron la ley no quedaron sin el correspondiente castigo,
ya que la desobediencia trajo maldición sobre cada uno de los que se rebelaron
(Gén 3:14-19).
Gén
3:17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste
del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra
por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
Siglos
más tarde, Dios se reveló a Abraham como el Señor de señores y, por eso, lo llamaba «mi siervo» (Gén 26:24).
Abraham entendió que Dios le trataba como un siervo para que obedeciera todo
mandamiento y mandato que le ordenara sin murmurar (Gén 26:4-5). Además, aprendió
esta lección a través de la experiencia diaria, ya que Dios le había bendecido
con muchos siervos y un humilde y sabio mayordomo llamado Eliezer (Gén 15:2).
Abraham comprendió que Dios esperaba de él, una obediencia y sumisión mayores
que las de sus servidores (Gén 12:16, Gén 15:2).
Gén
26:5 por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis
estatutos y mis leyes.
Después
de 400 años, Dios cumplió una de las promesas hechas a su siervo Abraham, ya
que mientras los hijos de su nieto Jacob estaban en Egipto, estos se
multiplicaron, por lo que era el momento de liberarlos y convertirlos en un
reino santo. Por eso era necesario que Dios se diera a conocer a los hijos de
Israel como el Legislador, Juez y Rey de
su pueblo. Para poner en marcha su plan, llamó a Moisés para castigar a
Egipto con sus plagas y demostrarle a ese pueblo pagano que Él era el Juez de la Tierra. Inmediatamente después
de que los hebreos salieran libres, Dios los guió al desierto para entregarles
un pacto y un conjunto de leyes santas. Leyes que demostraron una vez más su
función como Legislador y Juez, ya
que con ellas también juzgó y sentenció muchas veces a los infractores que no
querían servir y honrar al Dios y Rey de Israel conforme a sus mandamientos y
estatutos (Núm 11:1, 32:13).
Núm
32:13 Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes
cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda aquella generación
que había hecho mal delante de Jehová.
Por otro lado, Dios también le hizo
entender a Israel que era como un esposo para ellos (Isa 54:5). A través de
esta metáfora, Dios buscaba que su pueblo comprendiera que debía serle fiel con
la misma fidelidad que los hombres exigían a sus esposas para no provocarle a
celos con otros dioses (Deut 32:16). Para finalizar esta exposición general de
los roles, cabe mencionar el más esperado de todos: el de Padre celestial. Hace unos 2000 años, Dios envió a su único Hijo al
mundo por varias razones, una de las cuales era revelarse a su pueblo como un padre.
Jesucristo era y es el primogénito de muchos hermanos que, a partir de su
advenimiento, Dios iba a adoptar como hijos si se cumplían todos los requisitos.
Por eso era necesario que dejara un precedente a través de su Hijo, con
enseñanzas y ejemplos que todos necesitaban imitar, porque Dios quiere hijos
perfectos (Mat 5:48).
Mat
5:48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos
es perfecto.
Cada rol de Dios debe ser correspondido
Todo
padre espera que sus hijos se comporten como tal cuando están delante de él, y
cada amo o señor espera lo mismo de sus siervos. Este principio también se
aplica a nuestra relación con Dios: cuando Él nos da a entender que asumió el
papel de Señor de señores, nos está
diciendo implícitamente que nos comportemos como siervos temerosos para cumplir su voluntad perfecta (Mal 1:6, Luc
6:46). De igual manera, cuando Dios advierte a su pueblo que asumirá la función
de Rey, es porque está interesado en
fundar y consolidar su Reino en la Tierra, y su pueblo deberá comportarse como
corresponde ante un rey (Apo 12:10). Del mismo modo, si Dios decide actuar como
Juez para pagar a los justos y
pecadores según sus obras, su pueblo debe estar preparado para presentarse ante
su tribunal y ser pesado en la balanza (Isa 3:10-11, Dan 5:27). Teniendo en
cuenta que, si alguien es hallado falto, sufrirá las consecuencias de su
desobediencia (Isa 3:10-11).
Mal
1:6 El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre,
¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? Dice Jehová de los
ejércitos a vosotros
Quien asume un rol errado difícilmente honrará a Dios
No es
correcto tratar a Dios como un hijo trata a su padre cuando decide actuar como
rey con nosotros, pues la honra que un rey exige a un siervo no es la misma que
un padre espera de su hijo. Tampoco está bien que actuemos delante de Dios como
lo haría un siervo ante su señor o amo cuando Él decide asumir el papel de juez
delante de nosotros, porque todo juez espera que quien comparece ante su
tribunal, cuente con hechos y argumentos suficientes para su defensa, ya que su
sentencia no siempre es absolver a los culpables. Por tanto, es necesario
comprender cómo asumir el rol complementario correcto, porque quien no lo asume
no le da a Dios la debida honra. En el siguiente cuadro verá algunos ejemplos
de roles complementarios errados.
Ejemplos de Roles Complementarios Errados
|
Rol
de Dios |
Recíproco
Incorrecto |
Recíproco
Correcto |
|
Señor |
Hijo |
Siervo |
|
Rey |
Hijo |
Servidor |
|
Juez |
Siervo |
Acusado |
|
Legislador |
Hijo |
Amante de su
Ley |
|
Dios de los
ejércitos |
Hijo o siervo |
Guerrero
preparado |
Ministros
sin conocimiento dan a entender al pueblo que, cuando entró en vigor el Nuevo
Pacto, Dios asumió con exclusividad el papel de Padre, lo que ha dado lugar a
un pueblo inmaduro que se comporta como hijos rebeldes y consentidos, quienes
creen que con sus berrinches pueden manipular a sus padres. Este tipo de
enseñanza lleva a pensar que Dios siempre actúa como un padre misericordioso
ante sus hijos desobedientes, y que comete el mismo error por el que desechó al
sumo sacerdote Elí, quien no tuvo la valentía de juzgar a sus propios hijos
siendo el juez de Israel. Este argumento contradice totalmente lo que dice la
Escritura acerca del Dios Eterno. La verdad es que los roles que Dios ha desempeñado con su pueblo han sido siempre
diversos en cada contexto histórico concreto. Para los más fieles se
muestra como un Padre protector (Deut 7:9-15), para quienes yerran en sus
caminos por ignorancia como un padre que exhorta o corrige, pero para los más
rebeldes se manifiesta como un Padre castigador y fuego consumidor (Isa
65:13-14, Heb 12:28-29). Para finalizar, Dios se muestra misericordioso con los
que pecan por ignorancia (1Ti 1:13), pero como un juez que sentencia con dureza
a los que se rebelan a pesar de conocer ya sus mandamientos (Heb 10:26-31).
Deut
7:9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y
la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil
generaciones.
Los roles de autoridad y gobierno
El
Dios de Abraham le dijo a Moisés que le diera a conocer a su pueblo con el
nombre «YO SOY», una expresión que resume a un ser pleno, todopoderoso,
existente desde el principio y eterno (Éxo 3:14-15). En consecuencia, si
alguien necesita un médico, Dios le dice: «Yo soy un Dios sanador» (Éxo 15:26);
si alguien necesita alimentos, también le dice: «Yo soy un Dios proveedor» (Mat
6:25-33), y si alguien necesita un consejo para tomar una decisión muy
importante, le dice: «Yo soy sabio y toda sabiduría viene de mí». Por tanto, los roles que Dios puede asumir ante su
creación y su pueblo son infinitos, porque nada hay imposible para Él (Luc
1:37).
Éxo
3:14 Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los
hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.
No
obstante, para los efectos de este escrito, nos centraremos exclusivamente en
aquellos roles que Dios desempeña para
expresar su poder con autoridad y gobierno, como son: Creador, Señor, Rey,
Juez, Padre, Esposo, Pastor y otros. La razón por la que solo los estudiaremos
es porque necesitan ser comprendidos y honrados por su pueblo para que sean
tenidos por justos ante su presencia. En la siguiente tabla detallaremos los
roles que estudiaremos y cada uno de sus complementarios. Algunos de estos los
estudiaremos en este tomo de la obra, y el resto en los siguientes.
Algunos roles de Dios que expresan
autoridad y gobierno
|
Roles de Dios |
Complementario
que debe asumir el Pueblo |
Cita Bíblica |
|
Dios |
Pueblo |
Deut 28:9 |
|
Creador o
Hacedor |
Criatura |
Gén 1:1 |
|
Legislador |
Aprender las
leyes para guardarlas |
Isa 33:22 |
|
Juez |
Acusado |
Sal 75:7, Isa
33:22 |
|
Señor |
Siervo |
Deut 10:17 |
|
Rey |
Servidor o
eunuco |
Sal 47:7, Isa
33:22 |
|
Esposo |
Esposa que
está sujeta |
Isa 54:5 |
|
Padre |
Hijo sabio que
honra a su padre |
Jua 20:17 |
|
Pastor |
Ovejas de su
rebaño |
Sal 23:1 |
Honrar los roles de
autoridad y gobierno requiere virtudes
Está
claro que el pueblo llamado a honrar a Dios debe asumir un rol complementario.
Pero es necesario que posea virtudes indispensables para honrar a quienes ostentan
autoridad y gobierno. Téngase en cuenta que esas virtudes dependen del papel
que Dios desempeña. Las virtudes requeridas para honrar al Dios Padre no son
las mismas que se requieren para honrar al Dios Rey o al Dios Juez. Por eso,
cada vez que Dios va a asumir un papel específico delante de su pueblo, primero
los capacita con un conocimiento como el que estoy procurando transmitir
mediante este escrito. A continuación, presento una lista general de estas
virtudes; sin embargo, cuando profundicemos en cada rol de manera individual, se
mencionarán algunas virtudes específicas que se requieren en cada uno de ellos.
Lista general de virtudes
·
Sabiduría
y entendimiento (Prov 4:5-9).
·
Conocimiento
de la verdad y de sus mandamientos (Ose 4:1, Jua 8:31-32, 2Jn 1:4).
·
Fe
con obras porque la que fe sin obras Dios la aprueba al impío e ignorante que
no sabe cómo honrarle (Stg 2:14-26).
·
Mansedumbre
y Humildad (Mat 11:29).
·
Temor
a Dios y a toda autoridad (Deu 13:4, Lev 19:3, Apo 14:7).
·
Disposición
para escuchar, meditar y guardar las enseñanzas de la verdad (Prov 3:21, 23:12).
·
Disposición
para escuchar y guardar consejos dados conforme a la palabra (Prov 3:21, 4:13,
8:33).
·
Disposición
para escuchar y guardar corrección o exhortación (Prov 19:20).
·
Disposición
para la disciplina o sufrir las consecuencias de los errores (Prov 3:11-12).
·
Disposición
para escuchar y obedecer mandatos y mandamientos (Éxo 16:28).
·
Disposición
para abandonar hábitos y costumbres tenidas por Dios como abominables (Deu
14:3, Lev 18:30, 1Pe 1:14-16).
·
Disposición
para someterse a toda autoridad (Deu 17:12, Rom 13:1-2, Tit 3:1).
·
Paciencia
y otros (Col 3:12).
Dios da sabiduría a sus siervos para
que le honren
El
Dios Eterno exige honra y gloria de su pueblo, pero el ignorante y el que está
en confusión solo le busca para recibir beneficios y muestra poco interés en
conocer cómo glorificarle. Por otra parte, muchos de quienes le honran lo hacen
de manera equivocada, porque no lo hacen conforme a su verdad, sino conforme a
enseñanzas y mandamientos de hombres pues estas no infunden temor (Isa 29:13).
En otras palabras, para honrar a Dios es necesario ser sabios, pero de su sabiduría
santa y no la de los hombres (Prov 10:1), porque Dios infunde en quien busca su
sabiduría todas las virtudes santas que requiere su pueblo para que le honren, por
eso, quien sea más sabio le dará también mayor honor (Prov 4:4-13).
Isa
29:13 Dice, pues, el Señor: porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y
con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no
es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado.
Ahora
bien, para llegar a ser sabios, no basta con pedirle a Dios sabiduría, como
enseñó el apóstol Santiago en su carta (1:5), también hay que estar dispuestos
a pagar su alto precio, algo que está al alcance de los más humildes y fieles a
sus mandamientos (Prov 11:2, Sal 119:98-100). A continuación les presento
algunos de estos requisitos: En primer lugar, demostrar legítimo amor por su enseñanza, ya que algunos la
menosprecian por ver una película o asistir a un partido de fútbol (Prov 12:1).
Tenga en cuenta que la mayor parte de su enseñanza está relacionada con la
justicia de su reino, sus mandamientos y la santidad (Sal 119:98, Prov 10:8,
Heb 12:14), porque quienes andan en la carne prefieren escuchar doctrinas
heréticas que no edifican en nada (Gálatas 5:19-20).
Prov
12:1 El que ama la instrucción ama la sabiduría…
En
segundo lugar, cultivar la humildad
para dejarse enseñar incluso por los más pequeños, porque Dios puede probarla
enviando una palabra por medio de uno de ellos (Prov 11:2, 1Co 1:27-29), así
como utilizó al niño Samuel para exhortar al sumo sacerdote Elí (1Sa 3:16-18).
En tercer lugar, es necesario disponer
el corazón para obedecer todo lo que Dios le enseñe conforme a su verdad,
para que así le agrade, porque Él solo le da sabiduría a quien anhela agradarle
(Ecl 2:26).
Prov
11:2 … con los humildes está la sabiduría.
En
cuarto lugar, es necesario cultivar el temor, porque Dios solo da sabiduría a
quien le teme (Prov 1:7), pero también es necesario creer que sus juicios son
verdaderos, ya que a través de ellos es como Dios infunde su temor a los
hombres (Sal 19:9-11, 119:120). Para finalizar, conviene aceptar la disciplina
(Prov 29:15), escuchar el consejo y la corrección y aceptarlos con mansedumbre
(Prov 19:20). Estos son algunos de los mandamientos que debe cumplir quien
quiere recibir la sabiduría de Dios.
Prov
19:20 Escucha el consejo, y recibe la corrección, para que seas sabio en tu
vejez.
Dios pasa a su pueblo
por tribulación para forjar en ellos virtudes santas
Aunque
la sabiduría de Dios es el tesoro más valioso y preciado que debe buscar quien
quiere honrarle (Prov 2:1-7). La mayoría la menosprecia y prefiere dedicar
buena parte de su tiempo a buscar riquezas materiales y participar de las
distracciones y deleites que ofrece el mundo (1Jn 2:15-17, Stg 4:3-4). Por eso
Dios, para salvar a su pueblo y evitar que perezca por su ignorancia (Ose 4:6),
lo somete a momentos de tribulación y angustia. De esta manera es como cada uno
dejará de hacer lo que impide escuchar su voz y buscar su presencia (Ose 5:15).
Ose
5:15 Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi
rostro. En su angustia me buscarán.
Sin
embargo, muchos, cuando ya están en una situación adversa que les produce
aflicción, no comprenden esto, por lo que cometen el error de menospreciar el
consejo y la enseñanza en el momento que más la necesitan (Sal 119:92, Prov
6:22). Esta palabra va dirigida a los más entendidos: todo el que va al
desierto necesita pasar por el monte Sinaí y quedarse allí por un buen tiempo.
Recuerde que Dios primero llevó a su pueblo al desierto y luego a este monte
para hablarles y revelarles los mandamientos con los que llegarían a ser sabios
y santos (Sal 119:98).
Sal
119:98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque
siempre están conmigo.
Algunos
ejemplos de estas adversidades que producen angustia son la enfermedad, la
pérdida del empleo, la muerte de un ser querido o la escasez extrema. Dios usa
cada una de ellas para quitar iniquidades y transmitir valiosas enseñanzas. Por
ejemplo, quien dice confiar en Dios de manera incondicional cuando pierde el
empleo se dará cuenta de que su confianza era íntegra en tiempos de abundancia,
pero puede flaquear en tiempos de necesidad. Por otro lado, a través de la
escasez de alimentos, Dios puede revelar que ha permitido esa situación porque
el principal alimento que todos necesitan para estar entre los salvos no lo han
estado buscando, ya que no solo de pan vive el hombre, sino también de la
palabra que sale de la boca de Dios para que se cumpla (Deut 8, 2-3).
Un ejemplo en el que
Dios asume diversos roles para adaptarse a las necesidades de un siervo
Para
facilitar su comprensión, presentaremos un caso práctico en el que se
ejemplifican los distintos roles que Dios asume para cumplir su voluntad y
adaptarse a las necesidades y debilidades de uno de sus siervos. Esta es la
historia ficticia de la relación entre Dios y uno de sus hijos en la Tierra, al
que llamaremos Luis.
Luis
era un impío e incrédulo, pero también una criatura con la que Dios tenía un
propósito de salvación. Un amigo suyo lo invitó a una congregación de sana
doctrina, donde escuchó el mensaje de la salvación. El Espíritu de Dios obró en
él para bien y lo convenció de pecado, de justicia y de juicio, por lo que Luis
conoció al Dios Perdonador y Salvador. El predicador orientó al nuevo converso
para que, mediante una oración, manifestara su deseo de formar parte del pueblo
de Dios y aceptara las condiciones de su pacto. Además lo convenció de que se
bautizara para confirmar el compromiso de su nuevo nacimiento.
Tras
aquella experiencia, convicción y compromiso, Luis pasó a formar parte del
pueblo santo (Dios - Pueblo). No obstante, ahora necesitaba instruirse en la
palabra de verdad para aprender a servir a su Dios con integridad. Durante las
siguientes semanas, Luis comenzó a reunirse con un pastor amante de la
santidad. Prestaba atención y tomaba nota de las enseñanzas que se impartían
allí. Esto le permitió identificar iniquidades que practicaba y aprender a
obrar con justicia para servir a Dios como un siervo lo hace con su señor
(Señor – siervo). Por esa razón, con el paso de las semanas, Luis comprendió la
voluntad de Dios, aprendió muchos de sus mandamientos (Dios Legislador -
Pueblo) y se convirtió en un buen siervo, por lo que Dios Padre también lo
adoptó como hijo suyo (Dios Padre – hijo).
Jua
14:21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el
que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.
Tras
lo sucedido, el enemigo (Satanás) se dio cuenta de que había perdido un alma
que le pertenecía, por lo que comenzó a tentar a Luis en su mayor debilidad.
Dios le advirtió de diversas maneras que se mostrara fuerte y no pecara más
(Padre Consejero – hijo advertido, Jer 25:3-4). Sin embargo, él cedió varias
veces ante aquella tentación porque no había suficiente temor de Dios en su
corazón (Prov 16:6). Luis sabía que era necesario resistir hasta el final, pero
menospreció el consejo y actuó con rebeldía (Padre Misericordioso – hijo
rebelde). Como Dios vio que Luis no reflexionaba tuvo que castigarlo con una
enfermedad (Padre Castigador – hijo rebelde). Aquella enfermedad le impidió
trabajar en su negocio, por lo que sus ingresos se vieron afectados. La falta
de recursos le provocó aflicción, pues tenía muchas deudas que pagar (Padre
Castigador – hijo afligido).
Prov
3:12 Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.
Pasados
algunos días, Luis fue visitado por un siervo de Dios, quien le dio una palabra
de exhortación y consuelo para restaurar su vida espiritual (Padre Consejero y
Consolador – hijo afligido). Él entendió que Dios lo había castigado por su
rebeldía, y que lo había hecho así porque lo amaba (Prov 3:11-12). Finalmente
Luis reconoció su error y pronto se recuperó de la enfermedad, pues Dios
aceleró su recuperación al disponer su corazón para someterse a su voluntad
(Padre Sanador – hijo restaurado/siervo). Aquella disciplina comenzó a infundirle
temor de Dios (Sal 119:120). Por eso, de ahora en adelante, será más cuidadoso
para no caer en la tentación.
Cuadro resumen de los roles
asumidos en el ejemplo
|
Rol de Dios |
Rol Recíproco de
Luis |
|
Creador |
Criatura |
|
Dios |
Pueblo |
|
Dios Legislador |
Amante de sus mandamientos |
|
Señor |
Siervo |
|
Padre |
Hijo |
|
Padre Consejero |
Hijo Advertido |
|
Padre de Misericordia |
Hijo Rebelde |
|
Padre Castigador |
Hijo Afligido |
|
Padre Consejero y Consolador |
Hijo Afligido |
|
Padre Sanador |
Hijo Restaurado |
|
Señor |
Siervo |
Virtudes observadas en Luis
·
Disposición
para escuchar enseñanzas de la verdad
·
Disposición
para escuchar consejos conforme a la palabra (Prov 4:13).
·
Disposición
para escuchar corrección o exhortación (Prov 19:20).
·
Disposición
para la disciplina o sufrir las consecuencias de los errores
·
Disposición
para escuchar y obedecer mandamientos
·
Disposición
para cambiar hábitos y costumbres (1Pe 1:14-18).
·
Disposición
para sujetarse al que está en autoridad
·
La
disciplina formó en Luis temor a Dios y a pecar (Prov 16:6).
Aunque
se trata de un ejemplo ficticio, en él se revela lo que ocurre con mucha
frecuencia en la relación de Dios con cualquiera de su pueblo. En él se
observan los cambios de roles que Dios ejerce para adaptarse a las distintas
necesidades de Luis, velando siempre por su formación, crecimiento y salvación.
Por su parte, Luis pasó de ser una simple criatura a un siervo entendido, dando
razones a Dios para que lo recibiera como a un hijo (Jua 14:21).
Posteriormente, el enemigo comenzó a tentarlo y, aunque estaba advertido, cedió
y se convirtió en un hijo rebelde, lo que puso en peligro su salvación. Por esa
razón, Dios tuvo que intervenir para restaurarlo, por lo que lo castigó con una
enfermedad y lo exhortó a través de uno de sus siervos. Luis aceptó con madurez
su error y se arrepintió de su pecado.
Como
habrán notado, la forma en que Dios se relaciona con su pueblo o con
determinados siervos depende mucho de las circunstancias y de la obediencia o
desobediencia de cada uno. Espero que este ejemplo les sea de bendición y les
ayude a entender mejor el carácter de Dios en su relación con su pueblo.
Otro ejemplo en el que
Dios asume diversos roles para adaptarse a las necesidades de una asamblea
Para
mayor comprensión, les presentaré otro ejemplo de cómo Dios asume diversos
roles ante los miembros de una congregación, ya que cada persona le honra de
una manera diferente y su actuación también será distinta. Supongamos que en
una reunión de oración están presentes las siguientes personas: Juan, un impío
enfermo que asistió a la reunión para pedir oración y recibir sanidad. Sin
embargo, él solo está interesado en que Dios haga un milagro, porque no quiere
tomar la firme decisión de servirle de corazón (Creador - criatura). Pedro, el
líder del grupo, se está recuperando actualmente de un accidente ocurrido con
su moto, en el que Dios lo disciplinó para que abandonara una iniquidad (Padre
castigador – hijo desobediente). Pedro confesó su error en la reunión y Dios le
dio una palabra de consuelo, prometiéndole una pronta recuperación (Padre
consolador - hijo afligido).
Por
otro lado, está María, una joven soltera que es muy rebelde con sus padres y
gasta todo lo que gana en vanidad, por lo que no colabora con los gastos de la
familia (1Ti 5:4, 8). Dios la ha exhortado varias veces, pero María no ha
querido cambiar (Padre que corrige, hija desobediente). Luisa, su madre,
intercede por ella todos los días, por eso Dios ha tardado en disciplinarla
(Padre misericordioso - hija rebelde). También está presente Julio, un joven
que mantiene relaciones sexuales fuera del matrimonio (1Co 6:18-20, 1Co 6:18),
y que no se ha querido casar a pesar de que sus padres le apoyaron para que lo
hiciera (Padre misericordioso, hijo desobediente). Para finalizar, está Manuel,
un varón que teme a Dios y obedece sus mandamientos, por lo que le ha dotado de
dones espirituales para anunciar su evangelio. Esto se le concedió a través de
una hermana que opera con los dones de lenguas e interpretación de lenguas (1Co
14:26).
¿Cuál
de todos ellos honra más a Dios? Manuel, porque, además de ser hijo de Dios,
también es su siervo. Lamentablemente, esto mismo ocurre en muchas
congregaciones: hay muchos hijos desobedientes y pocos siervos que hagan su
voluntad.
Como
podrá observar, es imprescindible que un creyente sea capaz de discernir cuál
es el papel que Dios está jugando en su vida en función de las circunstancias
que está viviendo y también de la palabra que Dios va revelando a esa persona a
través de otros creyentes que operan con los dones espirituales. El pastor de
una congregación debería tener la habilidad de percibir cómo es la relación de
cada creyente con su Hacedor para poder orientarle según su caso. Este es el
motivo por el que se ha escrito el siguiente capítulo, cuyo tema es «Los roles
del Hijo de Dios » cuyo propósito es hacerle entender cómo Jesucristo usa sus
ministerios para perfeccionar continuamente a su pueblo. No se lo pierda,
porque será muy beneficioso para su vida. Pero antes, por favor, repita la
siguiente oración.
Oración para quien desea honrar los roles de Dios
Amado Dios y Padre Celestial, gracias por enseñarme
a través de tu palabra, los distintos roles mediante los cuales ejerces tu
gobierno y autoridad sobre tu pueblo y la Tierra. Te ruego que me ayudes a
comprender cómo honrar cada uno de ellos conforme a tu verdad. Perdóname por
juzgarte mal en el pasado, cuando me corregías o me castigabas y me demostrabas
de esa manera que me amabas y querías salvarme, pero yo no asumía con madurez
tu justa actuación. Te ruego que cada día nos des tu consejo, tus mandamientos,
tus enseñanzas, tus exhortaciones y tu disciplina, conforme a nuestras
necesidades espirituales para que avancemos y lleguemos a la perfección.

Publicar un comentario